Fin de la Primera Parte de las aventuras de Lorena y Sam en Australia. Si quieres saber cómo nos va:

Y ahora, ¿Cómo es el invierno en Australia?

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jueves, 6 de enero de 2011

29/12/10 Sunset beside Jetty in Noarlunga

El sol tardó menos de 2 minutos en esconder todo su cuerpo debajo del mar. Eso fue lo que tardamos nosotros en sacar el coche del parking de la pizzería, subir la pequeña colina que nos llevaba de regreso a la playa y volver junto a las chicas, que nos esperaban tomando mate mientras vigilaban a los niños que jugaban en la orilla. Dos minutos en donde el cielo ya había cambiado completamente. El sol se metió en la cama del mar para jugar con los tiburones que nadan ignorando el miedo que se les tiene desde la orilla. Si te metes en el agua y nadas más de cincuenta metros, la única frase que te viene a la cabeza es: “Y si ahora viene un tiburón, y si ahora viene un tiburón…”, pero por suerte nunca llega.
Lorena y yo condujimos casi una hora para llegar a la playa de Noarlunga. Nuestros nuevos amigos argentinos nos avisaron de que iban a pasar la tarde en la playa y no nos lo pensamos dos veces. Es en estos momentos cuando un “no” te puede llevar al olvido. Y además, Mariana, Maxi y su hermana Sole, su marido Leo, sus hijos Layla y Liam; Pablo y Vesna, con sus hijos Mía y Lucas, son perfectos como nuestros nuevos amigos en Australia.
Nunca el Pizza Hut nos había dado de cenar tan bien. Las vistas al mar, el sonido de las olas minúsculas al llegar a la orilla, el jaleo dulce de los niños comiendo triángulos irregulares repletos de queso, el  descanso del guerrero  antes de volver a la batalla a la orilla del mar.
El sol cerró sus ojos en mi último mordisco de pizza. Tenía que ser así de literario, esperé un poco más de la cuenta para que  mi último mordisco coincidiera con ese momento. En nuestros ojos sólo se reflejaban ahora las luces blancas que marcan el camino del Jetty que había a nuestra derecha.
Eso que vimos allí será para siempre el Jetty de Noarlunga. Jetty. Nunca le podré llamar embarcadero, o puente sobre el mar o cómo se quiera traducir en español. Siempre será Jetty, porque es la primera vez que lo he visto en mi vida y lo he aprendido a decir así. Supongo que éste tipo de cosas te pasan cuando aprendes un idioma, cuando aprendes una palabra asociada a algo que es la primera vez que ves en tu vida y la ves escrita o la oyes en el idioma nuevo.

Antes de que anochezca completamente junto al  Jetty de Noarlunga, recogemos la acampada de trastos que se necesitan para pasar una tarde en la playa con cuatro niños y volvemos a casa. Nos despedimos de nuestros amigos argentinos sintiendo que ha valido la pena el camino para llegar hasta Noarlunga.
Son las 23:05 y el sol lleva roncando un par de horas. Las estrellas dibujan constelaciones que no sé descifrar  y los pilotos de aviones en prácticas se pasean cerca del jardín de casa antes de aterrizar en el aeropuerto de Mawson Lakes. A las 13:35 españolas el sol debería estar en su punto más alto. Ojalá os pudiésemos prestar una decena de grados centígrados para estar nivelados. Hoy la temperatura no bajó de los 30ºC y por allí no llegó a los 10ºC. Qué mal está repartido el mundo. 

3 comentarios:

  1. que bonito relato,cada vez te superas mas bro....

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  2. que bonitas metáforas utilizas Sam, haces que un relato se convierta en una fantasía...Besos

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  3. Sam yo lo digo siempre, eres un poeta, a mi, no me salen esas cosas tan bonitas,da gusto leerlas.Yo lo mas que hacía ,les contaba cuentos a las niñas por las noches para que se durmisen y los inventaba.mami

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