Fin de la Primera Parte de las aventuras de Lorena y Sam en Australia. Si quieres saber cómo nos va:

Y ahora, ¿Cómo es el invierno en Australia?

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jueves, 13 de enero de 2011

04/01/11 Ya no tenemos café Illy para desayunar

Si te tomas diez tazas de café Illy al día, teniendo en cuenta que el bote de 100 gramos sale a 17 dólares, cada taza te sale por 1.70 dólares australianos, siempre y cuando cada taza contenga 10 gramos de café. Nos hemos quedado sin café Illy porque nuestros primeros huéspedes se lo han terminado en dos días. Ya sé que como inicio del escrito de hoy es un poco paranoico, y que las matemáticas nunca fueron lo mío, pero necesitaba sacar de dentro de mí esta pequeña rabia. Me explico.
Doris, la chica suiza que trabajó el primer mes junto a Lorena, y su novio Martin, han estado dos días en casa y les ha encantado nuestro café.
“Es delicioso”, decían los dos cada vez que se terminaban una taza.
“Seguro que queréis otra, ¿verdad?”, les preguntaba yo.
Y después de la quinta taza de café venia la sexta. Y ponte a limpiar la cafetera, sin pasar ningún producto químico que altere el poso que va dejando el café que se ha ido haciendo. Seis tazas más de café Illy pero los ojos de los suizos seguían mohínos.
“Delicioso, una taza más por favor”.

Y yo voy captando la cafeína a través de mi nariz. Atrapo cada molécula que desprenden sus tazas de café y parece que les dejo sin estimulantes. Me subo por las paredes y ellos sin decir ni mu. Lorena es la perfecta anfitriona cada vez que viene alguien a casa. Les habla, les saca temas de conversación, les pregunta qué quieren de comer. Les hacemos tortillas, salmorejo, huevos revueltos con bacon y tomate para desayunar, ensaladas elaboradas con lo mejor de la huerta del vecino y ellos siguen pidiendo más tazas de café. La pared de la cocina tiene las huellas de mis manos. Y de mi pie izquierdo.

Debe ser muy duro haber estado un mes recorriendo gran parte del Outback australiano.
(Definición: Outback Australiano: Interior semi árido de Australia), pero siempre se puede hacer un pequeño esfuerzo para hacer sentir a los anfitriones que estás agradecido, que vas a explicarle algo de lo que has visto en este mes.
“Me das otra taza de café”.
Doris y Martin alquilaron un 4x4 durante un mes. El coche tenía una tienda de campaña incorporada en el techo, cocina de gas, dos tanques de 90 litros de gasolina cada uno, una mesita para comer y un sillón de sky. La tienda de campaña encima del techo es casi la única manera de dormir en el desierto australiano, si no quieres morir mordido por una serpiente, aplastado por un canguro o envenenado por una araña de espalda roja.
El coche les costaba 150 dólares al día. Contando que han estado 30 días con el coche, la cuenta, esta vez, es sencilla. 4500 dólares. Eso sin contar la  gasolina (18 litros a los 100 kilómetros, gastaba el bicho, y era diesel), la comida, el repelente de mosquitos y el café (¿Illy?).
La noche antes de marcharse de vuelta a Zurich nos contaron algo de su viaje. Martin cogió el mapa de Australia y señaló las etapas que habían hecho.
“Salimos de Adelaide y llegamos a Coober Pedy. Luego desde allí fuimos a un lago de sal muy bonito. En el lago de sal le pedí matrimonio a Doris. Me dijo que sí. Otro viaje enorme de 1000 kilómetros y llegamos a Melbourne y de allí a Adelaide de regreso”.
Si has estado un mes viajando con un pedazo de 4x4 con tienda de dormir incorporada y explicas esto, sólo hay dos posibilidades: eres mohíno, o no te apetece contar el viaje.
“¿Y qué tal el sexo encima del capó del coche?”, pregunta Lorena para darle emoción a la velada.
“Me das otra taza de café”. Responden los dos al unísono con la misma cara mohína.
     

 Voy a dejar de ser tan malo con nuestros primeros huéspedes, porque si alguno de vosotros tiene intención de venir y lee esto, puede pensar que luego va a salir escaldado de aquí. No os preocupéis que con vosotros seguro que no hay ningún problema, y estamos deseando teneros a  muchos de vosotros como huéspedes. Pero ya no vamos a comprar más café Illy, que aquí nos sale muy caro.

Dentro de dos minutos Lorena va a salir del trabajo. Ha decidido que va a empezar a escribir en serio la tesis y cada tarde, cuando el reloj marque las 17:00, recogerá su portátil, saldrá por la puerta del instituto Ian Wark y al llegar a casa…un capuccino de Illy. No. A escribir la puñetera tesis que hará que volvamos a España para estar con vosotros. Allí es hora de desayunar si te levantas temprano. 7:30 am. “Una taza de café Illy y a currar”.

1 comentario:

  1. UAU! pos yo no sabia que Lorena no tenia la tesis acabada! bueno dale animos de mi parte.
    Y el blog sigue encantandome, aunque como ves voy un poco atrasada pero es que es muy dificil seguirlo dia a dia.

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